19 jul. 2010

Lenguas viperinas

A veces nos empeñamos en ridiculizar los bellos sentimientos, ridiculizar al que los siente y ridiculizar el hecho de demostrarlos. Enamorarse es tan humano como poco corriente, y bastante tienen los enamorados con sus tonterías e inseguridades propias de tener a esa persona, para que encima vengan voces ajenas a reirse.

Siempre hay un amigo, el típico amigo escéptico fiestero y alma libre, pendiente de que su amigo "ennoviado" no cambie su forma de ser y se convierta en un zombi azucarado. Eres su contricante y va a por todas para que tu malvada influencia femenina no haga efecto. Si el enamorado en cuestión dice algo cariñoso delante de él inmediatamente se activa el modo cachondeito, empieza con una risotada de esas que sueltan saliva como proyectiles, imita al amigo como si estuviese dándole besitos a alguien imaginario y por último le dice un comentario tipo: "que maricona te estas volviendo."

Así es normal que tu novio se lo piense dos veces antes de decirte que te quiere delante de los amigos, lo peor de todo es que ese amigote gracioso al que tu novio probablemente tanto aprecia, está deseando de encontrar aquella mujer que le haga poner cara de gilipollas y darle besitos al móvil cuando se despide de ella e incluso ponerle algún apelativo cariñoso. Luego serán los peores y probablemente los que más cambien.

1 comentario:

  1. Cierto, muy cierto. Y sabes que es lo mejor desde mi humilde punto de vista :P si te da un beso y tu amigo se cachondea por pura envidia o simplemente por hacerse el gracioso lo mejor es volver a hacerlo pero peor.

    Para demostrandole que te importa un pimiento lo que diga, cuando esa persona vea que no te afecta porque tu lo vas a seguir haciendo igual entonces dejara de molestarte.

    P.D: Buena tecnica para jefes, pesados, etc etc

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