12 oct. 2010

Moribundos futboleros

Comprobar ortografía- Ains...- ¿Qué te pasa?- Me duele la barriga, estoy con la regla.
Y él te mira con cara de "Vaya por dios..." y vuelve a lo suyo, no tiene la culpa de que te duela, así que sigues regocijándote en el dolor de tus inflamados ovarios.
Pongámonos en la situación contraria, en la que él le duela algo, no en que él tenga la regla obviamente, si él tuviese la regla deberíamos cuestionarnos seriamente algunas cosas e intentar no entrar en una crisis de identidad que acabe con tu existencia.
- Ains...
- ¿Qué te pasa?- No sé...- ¿Te duele algo?- Sí.- ¿El qué?- Creo que la garganta.- Tómate algo si te duele mucho.- No, no prefiero no tomarme nada, ya se quitará.
Bien, pasa media hora te da por mirar al sofá y ves una pseudo persona pálida y temblorosa con los ojos vueltos que muy bajito suspira y pega quejiditos.
- Cariño estas peor.- Sí.- Deberías tomarte algo.- ¿Qué me tomo?
Y se lo llevas, un suceso extraño en la mujer es que sin haber estudiado farmacia sabes exactamente que medicina tomar para cada cosa, un problema que hemos tenido los estudiantes es que cuando caes enfermo tu madre no te lleva al médico porque sabe qué tienes que tomarte, entonces no llevas justificante médico a clase y te la forman los profesores.
Bueno no nos desviemos del tema, le das el medicamento sin entender muy bien porque los hombres se niegan a tomarlos hasta que llegan a estar a punto del cataclismo. Él se lo toma y empieza a tiritar, no te vas de su lado en todo momento porque lo ves muy mal. Le pones el termómetro, tiene algo de fiebre pero bueno no es demasiada, entonces... ¿porqué parece que se muere?.
Te levantas.
- ¿A dónde vas?- Al baño.- No me dejes solito, que estoy malito.- Que no, que ahora vengo.
Y así dos días enteros, el primero si es verdad que no estaba en su mejor momento, el segundo ya no tiene fiebre pero según él está en el lecho de muerte, casi afónico y sin poder levantarse para ninguna labor, sólo come y duerme. Aprovechas un momento de ese sueño profundo de tu moribundo para ducharte, ya que él no ha querido que te separes de su lado.
En la ducha escuchas un grito, sales disparada pensando que a lo mejor le ha pasado algo, lo miras y ha gritado si... pero el gol que acaba de meter su equipo, nuestro moribundo ha evolucionado a hincha de un segundo a otro. Corretea aplaudiendo por el salón y fumándose un cigarro para celebrarlo... Lo miras con profundo odio porque has perdido dos días de tu vida pendiente de la hora de los medicamentos, de hacerle la comida, de calentarlo, acurrucarlo y escuchando sus quejidos continuos por un dolor de garganta y 37 y medio de fiebre.
Hombres, los juegos entre ellos son de pegarse y putearse físicamente, juegan al fútbol con entradas que ni Pepe (jugador de fútbol) haría. Pero cogen un resfriado y son polluelos sedientos de atención, y la verdad chicas que a pesar de todo esto, y siendo sincera al menos a mí me encanta cuidarlo.

2 comentarios:

  1. Quiero saber que es un poñuelo.

    Gracias.

    Fdo. Un admirador sieso y anónimo

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  2. Gracias admirador sieso a veces se me cuelan ese tipo de errores.

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