22 jul. 2012

Los abortos también lloran

Parecer ser que nuestro querido ministro de 'justicia' opta a ser la mejor madre del mundo, o el monaguillo preferido de Rouco Varela. Al gran cortometraje 'Cómo ser una mujer auténtica' le ha proseguido 'Los abortos también lloran'. La escalofriante historia de cómo las malvadas mujeres desechan sus hijos por no ser perfectos, o porque tengan que verlos atados a una silla de ruedas, o quizás porque no sean capaces de parpadear sin una máquina postrado en una cama. 

Qué fácil es decir, señor Gallardón, que esos fetos también tienen derecho a la vida. Qué fácil es decirle a todas las madres del mundo lo egoístas que son por no querer condenar su vida y la de su hijo  a una lucha constante contra el tiempo. No le parece ético, dice. Un ministro cual partido ha eliminado de una tajada casi por completo una ley de dependencia, que nunca hubieran creado. 

"Señora, tenga a su hijo en las condiciones que venga, probablemente tendrá que dejar su trabajo para poder atenderlo adecuadamente. Si necesita una clínica privada para la supervivencia de su hijo, ése que la hace mujer, por favor, no nos pida ayuda que estamos sin un duro".

Una mujer, señor ministro, es la que tiene los suficientes ovarios para decidir que no va a traer al mundo a un hijo por el bien del mismo. O la que decide seguir hacia delante a pesar de todos los contratiempos. Ambas por igual son iguales de valientes, y lo que no me parece ético, señor Gallardón,  es que usted use algo tan íntimo como lo es la maternidad, para servir como mono de feria mientras la ciudadanía entera sale a calle pidiendo un respiro para poder ofrecer un porvenir a esos hijos que usted tanto defiende que hay que tener.




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