24 ago. 2010

Los centímetros del orgullo

Me hace gracia cuando estando rodeada de hombres rebosantes de testosterona se ponen a comentar como quien no quiere la cosa del gran tamaño de su cerebro principal, curiosamente situado en la entrepierna, nunca dicen una medida específica sólo bromean de la grandeza que ella alberga.

Llega el momento de demostrar lo dicho, después del precalentamiento viene la bajada de tela y la entrada de tema. Mmm no está mal... ¿ya? ¿y lo único que has hecho ha sido empujar como si puñaladas estuvieses dando? venga otra oportunidad... mmm puñalada, puñalada, puñalada... oh besito (que tierno) y volvió a acabar. Se nota la sensación de tener una enorme tarrina de helado que no te gusta, te da coraje.

Sí, es cierto que el tamaño importa, pero chicos no es lo esencial. Lo que hay que aprender es a utilizar bien lo que se tiene, nosotras nos reímos y mofamos de aquellos pobres que van presumiendo y no nos creemos de la misa la mitad. Hechos, cuando queramos y subrayo "queramos" (que sois muy listos) descubrirlo pediremos hechos, porque de boquilla todos tienen más de 18 "cm".

Otra cosa que también nos da coraje es cuando el cerebro central masculino falla y no adquiere la dureza deseada, de momento nerviosismo y dudas del dueño sobre su virilidad y de lo que pensará la apuñalada. Tranquilos mientras ustedes estais centrados en vuestra preocupación erectil nosotras, tontas, pensamos que quizás sea porque no os gustamos lo suficiente. En fin, cada uno a lo suyo.





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