11 feb. 2011

Excesivo, glotón y perfumado

Empacho persistente, una semana a base de kilos de caña de azúcar pretratada y tratada mil veces. El color rojo se me repite cual bocadillo choricero y la hipocresía de los grandes almacenes provoca en mis arterias hipertensión. El chocolate siempre me ha producido en mí escalofríos y es que, que me perdone el villancico, el chocolate nunca me lo comeré ni me lo llevaré. Sí, tristemente el famoso sustitutivo me repele, apañada estoy.

Han llegado los reyes magos de febrero, un tanto elitistas ya que sólo hay regalos para un sector de la sociedad, pero para qué nos vamos a quejar.

Mujeres ilusionadas por ver si este año al fin llega una agradable sorpresa tipo petición, algún secreto con ansias de salir, o algo florido motivo de pavoneo entre las de tu mismo sexo. Hombres, algunos románticos que se comen la cabeza para sorprender, otros menos románticos pero con buenas intenciones que agradecen la existencia de tópicos que le solucionan la papeleta.

Algunas parejas siguen, otras ya no repetirán más y muchas serán las que por primera vez lo vivan. Y es que aunque nos parezca una bobada hay momentos en los que te gustaría sentirte especial, y este tiene todas las papeletas de ser uno de ellos.

Es cierto que es el día de los grandes almacenes que se puede ser escéptico con todas las razones del mundo, pero no pienso criticar el 14 de Febrero por una cosa, por ser el único día que se ensalza el amor.

Los premios más prestigiosos del periodismo, de fotografías y de literatura suelen siempre rondar sobre la muerte, la violencia o la decadencia humana. Cada vez que una parte de la pareja mata a su cónyuge se inundan nuestras vidas de titulares con el recuento de cuántas víctimas van en el año. El 14 de febrero los titulares cotidianos son historias extremadamente pastelosas que pueden llegar a ser peligrosas si no tienes insulina cerca, pero al fin y al cabo muestran la cara amable de nuestra especie muchas veces olvidada en la cotidianeidad y los roles.

Abro un cajón atascado de tarjetas hechas a mano en forma (más o menos) de corazón con variopintas firmas que van desde mi madre, pasando por algunos amigos para terminar en un amor pasado. No, desde luego no pienso manchar este día, muchos ya lo hacen, por el contrario pienso celebrarlo, eso sí, sin dulces ni regalos. Simplemente con esta entrada... (y alguna cenita pero eso ya en privado)



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