23 dic. 2012

Mi anuncio de Campofrío

Conozco a muchas personas que repudian en gran medida la navidad por su carácter consumista y frívolo, por acotar en un mes la bondad y la solidaridad. No pienso contradecirlas, pero me reconforta poder ver más allá de esta teoría realista con connotaciones tremendistas.

Si tengo que pecar de soñadora lo haré en este periodo de datos negativos y viviendas vacías. Estas fiestas para mí siempre han significado mucho, los kilómetros que solían separarme de mi familia se anulaban por un tiempo mientras todos participábamos en la fiesta del colesterol (del malo). Da igual el dinero que tengamos o los recortes en calidad de vida que hemos sufrido, ahí estaremos celebrando que nos tenemos los unos a los otros.

Todos podemos tener un motivo para disfrutar de estas fechas, nos incitan y en ocasiones nosotros mismos nos incitamos en mantener los pies en el suelo, en no soñar porque la prima de riesgo te da de hostias todas las mañanas. Dejamos de creer en la benevolencia del ser humano desde hace mucho tiempo, sin darnos cuenta de que esta "desaceleración económica" nos ha vuelto precisamente más humanos. Más voluntarios que nunca participando en los bancos de alimentos, ciudadanos que se organizan para impedir un desahucio o incluso para propiciar una okupación. 

Echando una mirada atrás los okupas eran unos hippies carotas, ser voluntario algo que quedaba bien en el currículum y ser desahuciado no se vislumbraba siquiera en el horizonte. Nos lo han puesto tan crudo que ha resurgido el concepto de comunidad, ante ese individualismo tan molón que conseguías con un préstamo en Bankia y un viaje bohemio contratado en el Corte Inglés.

No me malinterpreten, la crisis es la mayor mentira y desfachatez que nos venden desde la II Guerra Mundial, terrorismo puro. Pero, apelando a mi faceta soñadora, tengo la convicción de que cuando nos den permiso de salir de ésta seremos mejores personas. 

No dejen de soñar, disfruten de estas fechas con sus familiares y amigos. Qué mas da si este año tienes tres regalos menos, lo triste es tener tres personas menos con quienes disfrutar, ya sea en una casa propia, alquilada, en una corrala o un comedor benéfico. Que no puedan con nuestras ilusiones, son lo único que no hipotecamos. Muy felices fiestas bloggeros.

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