5 ago. 2010

Mujeres condescendientes

Mujeres condescendientes, que lo dan todo por un macho. Hace tiempo tenía un rico círculo de amigas que esparcían lágrimas semana sí semana también en mi almohada por el barrilloso de turno.

Hermanas que llamaban a cualquier hora del día y una lo dejaba todo por escucharlas y apoyarlas en su desdicha. Pero por fin un barrilloso le presta atención, ¡hurra! se acabaron las lamentaciones ahora siempre la veré feliz... ¿la veré?. La respuesta es no.

Un sector de las mujeres tienden (y no me pienso incluir esta vez) a abandonar a aquella almohada y hombro porque viven en un mundo ideal en el que poco le faltan a las alfrombras para ponerse a volar. Hasta que el príncipe comienza a mutar y se vislumbra alguna que otra anca verdosa. Entonces ese número de teléfono que parecía perdido se vuelve milagrosamente a encontrar, y suena tu teléfono...

Las mujeres entre nosotras no sólo somos algo malvadas, sino envidiosas y convenidas en muchas ocasiones. La amistad no es un pañuelo que después de tanto uso se tira por cualquier lado hasta que te vuelven a salir mocos. El amor puede ser lo más maravilloso del mundo pero es mucho más inestable que una amistad, y una buena amistad hay que valorarla no sólo cuando el amor falla.

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